EL PASADO COMO ESCULTURA.

 



TODO COMENZÓ EN LOS YEGUEROS


                                                          ………. .A Juana, a la que tan poco conocí y tanto me impactó.


Todo empezó en los Yegüeros cuando accidentalmente entré en esa casa. Sería sobre 2015 y yo andaba por la zona buscando rutas para subir al Nevera por el barranco de los Yegüeros.  Vi una casa y paré el coche en la puerta para preguntar. Nunca lo olvidaré. Al momento dos mastines vinieron rápidamente a ladrarme. Pronto salió Juana que vivía allí con su madre, ya anciana, en un ambiente decrépito que no llegaba a ocultar el antiguo esplendor de la casa. Juana tenía un aspecto desaseado,  pero aún transmitía unas facciones inteligentes y una elegancia innata.

Pasaron varios meses hasta el segundo contacto. En esta ocasión Juana estaba en la puerta esperando que pasara algún coche y ese coche fue el mío. Quería que llamara a su móvil porque no sabía dónde lo había dejado. Así que volví a entrar a la casa para llamarla. Entonces fui mas consciente del abandono. Las habitaciones eran un amasijo de cosas sin ordenar. El móvil resultó estar enterrado encima de una silla. Juana tenía una mirada despistada, rodeada de quintos de cerveza. Su madre ya había fallecido.  Me dio mucha pena.

A finales de 2018 Juana fue encontrada muerta en su casa por un señor que tenía colmenas detrás de la casa. Juana se había fundido finalmente con la casa sola y decrépita.

He vuelto varias veces a los Yegüeros, principalmente cuando he ido de ruta por la zona y he vuelto a entrar una vez y otra movida por una atracción desconocida. He recogido cartas y fotos tratando de conocer más sobre aquella casa y sus ocupantes. Todavía hoy repito estas incursiones. En algunas habitaciones han crecido arbustos y árboles. Los tejados están desapareciendo.

Toda esta experiencia me conectó con las casas destruidas y sentí un creciente interés por las hipotéticas historias de debieron albergar, desde casas de potentes fincas (Comora, Yegüeros, Beltrán Báguena, Casas del Rio Magro…) a pequeñas casas de monte de uso agrícola o ganadero. Para mi fue muy importante descubrir que tenían en común. Fui obteniendo conocimiento de su diseño, de su distribución pensada tanto para humanos como para animales, de sus armarios, de sus estantes, de sus perchas, de sus chimeneas, sus sartenes y demás enseres. Estos detalles me hacen imaginar quieres y como eran sus antiguos habitantes. Todas transmiten utilidad y precariedad de medios y, en consecuencia, imaginación y creatividad. El origen de esta interés tiene quizás que ver con el aislamiento forzado durante la pandemia que alimentó esta necesidad de conectar con vidas pasadas. Toda casa que encontraba era analizada. 

Fueron, en particular , los objetos metálicos oxidados los que con su deterioro ofrecían el testimonio de la vida pasada y así como queriendo aprehender su historia comencé a recoger elementos metálicos muy diversos y empecé a ensamblarlos para formar estatuas.

He estado trabajando durante 2020 y 2021 con elementos de hierro oxidado recogidos en casas de monte abandonadas. El único requisito ha sido que fueran viejos y de hierro oxidado. Restos de azadas, alambres, soportes de canalones, elementos de cerraduras, placas oxidadas de hierro, argollas, clavos, trozos de metralla, cadenas… forman un conjunto de objetos que se relacionan con el origen, la vejez y el legado de formas de vida pasadas. Todas estas sensaciones estuvieron presentes en la ejecución de las estatuas.

A veces me parecía que las esculturas eran poco personales. Aparentemente casi todo venía determinado: yo no decidía la forma de las piezas ni podía modificarlas mucho, ya que al estar oxidadas eran frágiles y nada maleables. Solo podía decidir cuales utilizaba y como las ensamblaba. Aun así el trabajo de elección y ensamblaje me resultó muy creativo, en el que las sensaciones de estas casas analizadas estaban presentes. Era un ejercicio intuitivo y retrospectivo.  Y de este modo fueron saliendo esculturas sobre peanas de madera de pino sin pulir donde yo sujetaba las piezas seleccionadas.  Aunque creo que la madera encajaba con el carácter rústico del metal oxidado, también la elegí por la facilidad de encastrar los elementos metálicos en ella, ya que disponía de pocas herramientas. Entendí que la peana formaba parte de la obra. El resultado de todo esto fueron doce esculturas de aproximadamente 40x60cm.

 


Título: Volúmenes combinados. 40x50. Hierro oxidado y madera

 


Título: Geometrías diversas. 40x50cm. y 25x60 cm. Hierro oxidado y madera.

 

 

                                                                        Varias obras



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